Las células madre se distinguen por su habilidad para renovarse a si mismas mediante la división y diferenciación celular en tipos de células especializadas. En el tejido muscular esqueletal sano, se mantiene de forma constante la población de células satélite, lo que llega a los autores a pensar que alguna de estas poblaciones de células satélite incluían células madre.
Los investigadores inyectaron 2.500 células satélite-SP en una población de células satélite del tejido muscular de un ratón herido. Descubrieron que el 75 por ciento de las células satélite que se reproducían derivaban de aquellas inyectadas en el tejido. Los resultados demostraron que las células inyectadas renovaban la cantidad de células satélite.
"El punto clave es si sólo reparamos el tejido. Inyectamos una población autorenovadora permanente de células madre. Una ventaja de utilizar esta tecnología es que podemos utilizar un número pequeño de células madre y realizar el trabajo con un número pequeño de inyecciones, en este caso sólo una", explica Olwin.
Según el investigador, la investigación tiene implicaciones para una variedad de enfermedades humanas. En la distrofia muscular, la pérdida de una proteína llamada distrofina produce que el músculo se desgaste, un proceso que no se puede reparar sin un tratamiento celular. Aunque las células inyectadas reparen las fibras musculares, su mantenimiento requiere inyecciones celulares adicionales.
